Ya basta de que nuestras autoridades ayacuchanas abusen de su poder para ayudar a sus amigos o familiares. Usan la plata de todos los peruanos como si fuera suya, mientras los burócratas, esos que viven de nuestro sudor se dedican a proteger únicamente a los suyos y no a los ayacuchanos. 

Uno de los casos más evidentes ocurrió con la construcción del puente Chorobamba, en la provincia de La Mar. Allí, exfuncionarios municipales contrataron irregularmente a un supervisor externo y, por si fuera poco, no tenían sustento para los presupuestos que pusieron, lo cual elevó el costo del proyecto a más de un millón de soles. 

Pero los escándalos son muchos, por ejemplo, en la Municipalidad de Huamanga, la Contraloría halló un preocupante 95% de índice de corrupción. Se detectaron obras paralizadas por más de 256 millones de soles y la contratación ilegal de familiares de varios funcionarios.

Actualmente, el caso de colusión en la Municipalidad Distrital de Quinua, donde 4 personas fueron condenadas por manipular un proceso de selección para beneficiar a una empresa amiga de estos funcionarios en la ejecución de una obra educativa.

La justicia comprobó que estos funcionarios incluyeron requisitos falsos para bloquear a otros postores y así otorgar el contrato a una empresa que no cumplía lo mínimo. Felizmente, ahora las autoridades actuaron con velocidad, ya que recibieron una condena de cuatro años de prisión e inhabilitación, además de multas y una reparación civil superior a los 12 mil soles. 

Ante todo esto, por más que las autoridades puedan actuar conforme a sus funciones no podemos seguir confiando a ciegas en el estado. Exijamos saber a dónde va cada sol. Basta de funcionarios que se hacen los vivos. Queremos cuentas claras, castigos firmes y un Ayacucho cuyas instituciones cumplan. Ayacucho es de los ayacuchanos, no de los que la gobiernan. 

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